Diferencia#13: Las bibliotecas en Alemania

biblioteca foto

Cuando comencé a estudiar alemán hice una breve exploración de las bibliotecas más cercanas. La primera que descubrí me pareció un poco ruidosa, pero muy práctica. En ella había varias mesas para trabajar en grupo y unos cestos de plástico, como los que hay en los supermercados, para ir depositando los libros que quieres llevarte a casa. Como no terminó de convencerme continué con la búsqueda y, además de encontrar la biblioteca perfecta, descubrí un par de curiosas diferencias.

La primera tiene que ver con las normas y con el respeto que, en general, tienen los alemanes con los demás. En las bibliotecas suele haber bastante movimiento y, sobre todo, en época de exámenes, es difícil encontrar un sitio para estudiar. Por eso, esta prohibido reservar un sitio por tiempo indefinido. Por supuesto se pueden hacer pausas, pero no deben ser demasiado prolongadas.

Según este cartel, por ejemplo, la pausa no puede ser superior a media hora. Entre las 12 y las 16h es la hora de comer y el plazo aumenta hasta 60 minutos. Si se excede el tiempo de descanso, otra persona podrá apartar tus cosas y ocupar tu puesto de estudio.

La segunda diferencia está relacionada con las cestas de plástico que comentaba al principio. La entrada con bolsos o mochilas está prohibida en muchas bibliotecas (también en museos) así que, hay que dejar todo en unas taquillas antes de acceder a la zona de estudio. Como en la mayoría de las consignas, basta con una moneda de uno o dos euros para utilizarlas. En algunas bibliotecas hay unas máquinas para cambiar billetes, pero no es demasiado usual por lo que, si tienes pensado echar la tarde estudiando, reserva algo de dinero suelto.

Si sólo necesitas un libro y un estuche para estudiar, puedes llevarlo todo de la mano. Si, por el contrario, tienes que utilizar varios libros, apuntes, diccionario, o un portátil, es más fácil hacer uso de las cestas.

Eso sí, revisa que llevas todo antes de ir a estudiar porque si no, tendrás que volver a la taquilla a recogerlo 😉

Aunque casi todas las bibliotecas tienen un arco de seguridad, que pita al detectar un libro robado, se usan este tipo de medidas para disuadir o hacer un poco más complicado el robo de material. A veces incluso, los empleados de la biblioteca revisan personalmente los cestos cuando se deja la zona de estudio, antes de acceder a las taquillas, para comprobar que, efectivamente, no te estás llevando nada.

Imagen de cabecera obtenida en Pixabay.

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